Editorial: ¿Sí o no No?


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*Por Marcelo Navone

¿Sí o No? Esta frase es utilizada con frecuencia por los colombianos, podríamos decir una frase bien colombiana, ¿Sí o No?

Esta frase pasará a la historia de Colombia al formar parte del plebiscito del 2 de octubre. Antagónica en sí misma como lo son los discursos del oficialismo y la oposición.

Esta campaña de sociabilización de los acuerdos obtenidos en La Habana, se transformó desde el primer momento, en campaña política, diría yo que proselitismo, encarando la precandidatura presidencial de cara al 2018.

Esta campaña hereda todos los ingredientes que durante décadas ha caracterizado las campañas políticas tradicionales: Mentiras, difamación, desprestigio como arma certera hacia el adversario, confusión en el mensaje del otro, básicamente mugre, mucha mugre.

La pedagogía es nula en ambos discursos, como si de ambos lados conviniera no instruir, no informar, no educar.

Los ataques y las defensas a los escasos puntos que se tocan del acuerdo, en la cabeza de quienes enarbolan la bandera del Sí o del No, invocan permanentemente a la revisión histórica de los últimos 60 años, con el solo objetivo de confundir al pueblo, es decir a usted, a mí, al vecino, a los que quedamos, como siempre, en medio de la lucha de egos de los políticos de turno.

Es sabido que un pueblo ignorante es la panacea de cualquier orador que con bonitas palabras, tiene un gran porcentaje de éxito asegurado.

Pero parecería que a este pueblo colombiano lo siguen subestimando, porque  ninguno de los bandos se ocupó en hacer pensar al ciudadano, perdón, pensar si nos hicieron, pero solamente en que, ya sea de un lado o del otro, nuestro voto nos destinaría al peor de los infiernos.

Ahora bien, los políticos los mismos que calzan lujosos trajes, que no lo piensan ni un minuto, cuando tienen que aprobar un aumento en sus salarios, pero no les molesta que un país esté 45 días en paro, sí esos mismos que en vez de ejercer su cargo, por el que todos pagamos, porque no nos olvidemos que son empleados del pueblo, se la pasen de gira por el país, destruyendo en vez de construyendo diálogo.

Ninguno de los bandos se ocupó por un momento de exigir un acercamiento de participación, porque la paz es responsabilidad de todos y no solamente del que tiene la llave de la Casa de Nariño.

¿Cuándo llegará ese día en que alguno se le ocurra hacer política de integración y para el pueblo? No lo sé, ojala que sí, mientras tanto seguimos estando en el medio.

Hay un derecho inajenable para un país en democracia, el derecho al voto, mi sagrado derecho al voto, a mi opinión, a mi decisión.

Por eso te propongo en este hecho histórico, VOTA, no pierdas esa oportunidad, por lo menos es un derecho que todavía no nos han podido quitar. ¿Sí o No?

 

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